custodia compartidaLa doctrina del Tribunal Supremo se ha inclinado en los últimos años a favor de la concesión de la custodia compartida en los casos de divorcio con hijos, pero siempre en interés del menor.
“No se trata de una medida excepcional” sino que, al contrario, “habrá de considerarse normal e incluso deseable“, ha dicho sobre la custodia compartida el alto tribunal.
Además, ha concretado que la existencia de divergencias “razonables” entre los padres no debe llevar necesariamente a negar la custodia compartida, aunque a este respecto caben matices. Es decir, el Supremo considera que se puede adoptar la custodia compartida cuando haya conflictividad entre los padres, pero solo hasta cierto punto.
Así, en diciembre de 2014 una sentencia del Supremo se la negó a un padre ante la conflictividad entre los progenitores, ya que el tribunal consideró que perjudicaba al menor.
Se trataba del padre de dos hijos, residente en Gernika (Vizcaya), que había sido condenado por un delito de amenazas a la madre.
“Constituye premisa necesaria para acordar el régimen de guarda y custodia compartida que entre los padres exista una relación de mutuo respeto“, dijo entonces el Supremo.
“Una cosa es la lógica conflictividad que puede existir entre los progenitores como consecuencia de la ruptura y otra distinta que ese marco de relaciones se vea tachado por una injustificable condena por un delito de violencia de género que aparta al padre del entorno familiar y de la comunicación con la madre“, señaló el tribunal.
En otro caso, el alto tribunal negó la custodia compartida a un matrimonio sevillano ante la conflictividad existente entre los padres. El alto tribunal confirmó la negativa acordada por la Audiencia de Sevilla en respuesta al padre, sobre quien pesaba una denuncia por violencia de género.
Aunque la denuncia no había determinado condena alguna, el Supremo consideró que la situación creada era tan tensa que hacía la medida inadecuada para el interés del niño.
La custodia compartida, dice en suma el Supremo, debe ser adoptada cuando “pese a la ruptura afectiva de los progenitores se mantenga un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de la personalidad del menor”.
Conviene saber que este criterio admite la custodia compartida cuando haya conflictividad entre los padres si, a pesar de la existencia de tensiones -dentro de cierto límite- la medida favorece al menor, cuyo bienestar es el bien jurídico a proteger por encima de cualquier otro.