Cláusulas Suelo y su caracter abusivo

Cláusulas Suelo y su caracter abusivo

Cláusulas suelo y su caracter abusivo. En nuestro despacho ARE-2 ABOGADOS, tenemos múltiples consultas en relación a los temas de cláusulas suelo así como el carácter abusivo de las mismas, por ello a través de este articulo aclarar las dudas que se le puedan suscitar, así mismo en nuestro despacho ARE-2 ABOGADOS la primera consulta es gratuita, y financiamos los procedimientos. Por ello seguidamente pasamos a explicar el tema de la cláusula suelo y el carácter abusivo de la misma

Normalmente, el cliente que acude a un contrato de préstamo, consiente la carga que el pago de intereses le supone, pues este tipo de contrato suele ser la opción más viable en circunstancias de necesidad económica. Pero el desarrollo normativo y jurisprudencial se ha venido encargando de que esa obligación, no pase de ser una contraprestación presumible a un desproporcionado abuso de las entidades financiadoras.

Prestamos hipotecarios

En primer lugar, hay que reconocer, que la imposición de una cláusula que limite a un mínimo el tipo de interés que se puede recibir ha sido una práctica muy usual por parte de las entidades bancarias. Así, es muy común observar en contratos hipotecarios, estipulaciones que bajo el enunciado “tipos de interés del préstamo”, “límites al interés variable”, o similares, establecen un valor porcentual bajo el que el interés nominal es inmune a la bajada que pueda sufrir el índice de referencia adoptado (generalmente es el Euribor). La consecuencia de esta disposición, es que el banco seguiría cobrando al prestatario unas cantidades que se alejan de lo que realmente corresponderían en función del interés negociado, privándole de las posibles reducciones que le serían aplicables.

Abusividad de las cláusulas de los prestamos hipotecarios

Para frenar esta manipulación bancaria de la esencia del contrato de préstamo, por la que claramente se ven las partes afectadas de forma tan inversamente proporcional, los tribunales se han decidido a cuestionar sobre la abusividad de tales cláusulas. Los fundamentos en los que se basan parten de la normativa que en los últimos años se ha volcado en la protección del prestatario, mucho más merecedor de protección en cuanto consumidor.

 

Ya desde instancias europeas, con la Directiva 93/13/CE, se señala claramente la abusividad de determinadas estipulaciones que serán nulas en los contratos con consumidores, intentando establecer unos parámetros en los que los clientes puedan sentirse seguros y libres de engaños. De la trasposición de esta Directiva, nace la Ley 7/1998, sobre las Condiciones Generales de la Contratación, que desde su primer artículo define las cláusulas generales como las impuestas por una de las partes para ser incorporadas en una pluralidad de contratos. Es decir, que nuestra “cláusula suelo”, habrá de considerarse dentro de éstas, en cuanto a que es una estipulación tipo, repetida por las entidades bancarias y directamente dispuesta por ésta.

En virtud de esta misma ley, la cláusula es nula en cuanto se concluya su abusividad. Llegamos entonces a la cuestión decisiva:

¿Cuándo es abusiva la cláusula suelo?

En primer lugar, debemos aclarar los requisitos necesarios que, de acuerdo con el RD Legislativo 1/2007, que aprueba el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, deberían cumplir estas cláusulas: “concreción, claridad y sencillez en la redacción, con posibilidad de comprensión directa (…) accesibilidad y legibilidad (…), buena fe y justo equilibrio entre los derechos y obligaciones de las partes” (artículo 81 del RD 1/2007). Además, el legislador se ha ocupado de aclarar que estas cláusulas generales se consideren abusivas si son causantes de un desequilibrio entre las partes; y por si hubiese duda, establece características que directamente llevarían a la abusividad si: “vinculan el contrato a la voluntad del empresario, limitan los derechos del consumidor, determinan la falta de reciprocidad, imponen en el consumidor garantías desproporcionadas, resultan desproporcionadas en relación con el perfeccionamiento y ejecución del contrato o contravienen las reglas sobre la competencia y el derecho” (artículo 82 del mismo texto).

 

Sin embargo, la discusión nace en considerar cuando se dan estas características, que si bien en el desarrollo normativo se especifican más detalladamente los supuestos en los que concurren, ha sido la práctica de los tribunales la que ha tomado peso en conclusiones al respecto.

 

La sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013, ha supuesto un punto importante de inflexión con respecto a la cuestión de las cláusulas suelo y su abusividad. En su estudio del caso, parte de la protección que el TJUE, ha declarado implícita en la Directiva 93/13, reconociendo que ésta se basa en la inferior capacidad de influencia del consumidor con respecto del profesional en cuanto hablamos de la negociación e información previa al contrato. Junto a ello, se basa en anteriores pronunciamientos importantes como su STS de 1 de julio de 2010, que señalaba al propio mercado como incapaz de erradicar el uso de cláusulas abusivas, haciendo necesarios mecanismos para persuadir a los empresarios de disponerlas, como puede ser, la capacidad de que el juez, de oficio, examine el carácter abusivo de esta cláusula (STJUE de 26 de octubre de 2006). Sin duda, que pueda el juez emprender por su iniciativa, el estudio sobre la posible abusividad de la cláusula suelo, acerca la capacidad de protección que el Derecho proporciona a la multitud de consumidores de contratos bancarios –hipotecas- que puede verse afectados por la misma.

 

En sentencia más reciente, STS de 7 de abril de 2016, el Tribunal ha continuado con la interpretación de la Directiva 93/13 para solventar la cuestión de abusividad de las cláusulas suelo. En esta sentencia señala que éstas cláusulas son claramente susceptibles de ser sometidas a un control de transparencia, que lleva la superación de un doble filtro: con respecto a que se garantice que el consumidor conocía la existencia de la cláusula suelo en el contrato (atendiendo a la transparencia documental y de redacción); y un segundo control, que asegure que el adherente conocía las consecuencias económicas de tal inclusión, y que pudo comparar alternativas. Lo que se crea con esta idea es una “comunicación reforzada” o “deber de transparencia reforzado” por la importancia de la cláusula que asegure que no hay vicio en el consentimiento del consumidor (STS, de 23 de diciembre de 2015).

 

Se concluye con esto, que la abusividad de la cláusula suelo sobreviene por una falta de información o un fallo en la misma, que lleva al contratante a un error en su consentimiento; en provecho de los cuantiosos beneficios que la limitación a un mínimo de los tipos de interés reportará a la entidad bancaria. Estableciéndose claramente, y además de forma generalizada, un desequilibrio claro de la relación entre las partes. La práctica que los bancos han venido repitiendo es la de insertar esta cláusula de forma despreocupada en una multitud de contratos hipotecario. Todo ello sin señalarle al consumidor lo que realmente suponía; haciéndole creer que, los intereses a pagar por él venían condicionados por la variabilidad del referencial que habían acordado. Sin embargo el escenario era otro: cuando éste índice convenía en un valor que no le beneficiaba a la entidad, independientemente de la creencia y consentimiento del deudor, los intereses a pagar estaban ya planeados.

 

Por ello si tiene alguna duda lo mejor que puede hacer es contactar con nuestro despacho ARE-2 ABOGADOS, la primera consulta es gratuita y financiamos su procedimiento, 91-5472525, 665508441, 902-447722, o también puede contactar a través de nuestra página www:are2abogados.com abogados@are2abogados.com en un tema de cláusula suelo, usted no tendrá que adelantar cantidad alguna, cobraremos cuando usted cobre, y además lo normal es que el condenado al abono de los honorarios de abogado y procurador sea la entidad financiera frente a la que se reclama la cláusula suelo.