Prevención del maltrato infantil

Existen numerosas definiciones de violencia, en función del contexto en el que queramos centrarnos. Por ejemplo, podríamos definirla en una dimensión política, psicosociológica o física entre otras.

En este sentido, una definición de violencia puede ser: “toda acción u omisión que en base a una asimetría de poderes, de manera directa o indirecta, en el ámbito tanto público como privado, afecta a la dignidad de otro ser.”

Es decir, cuando de forma intencionada una o varias personas ejercen sobre otra u otras, fuerza física o psíquica, por la cual existe riesgo de producir lesiones, daños físicos o psicológicos, trastornos, o incluso la muerte.

Es interesante mencionar que el concepto de violencia está ligado a otros dos, el castigo y el maltrato. De alguna forma estos tres conceptos están muy sincronizados, y en este sentido, es interesante suscribir las líneas escritas por el profesor, Don Carlos G. Wernicke, en su artículo sobre “Maltrato y Buen trato en la niñez”, de agosto de 2013, donde establece lo siguiente:

“podríamos resumir todos estos conceptos bajo el rótulo general de violentaciones, definiendo éstas como todo ejercicio del poder-violencia sobre personas o grupos, por vía directa o no, que daña la dignidad y los derechos admitidos por la cultura o la ley.”

 

De lo que no cabe duda, es que la violencia, en cualquiera de sus aptitudes provoca un menoscabo hacía la dignidad humana (solo el ser humano puede aplicarla) que es intolerable, y es por ello, que su actividad está prohibida, y por ende se castiga a todo autor que la ejerza frente a los demás.

 

Definición de maltrato

 Podemos definir maltrato como: toda acción u omisión no accidentales, capaces de dañar en un ser vivo o grupos de ellos, su dignidad, bienestar, desarrollo y/o derechos, de origen intencional o no, producidos por individuos, instituciones y/o la sociedad/ la cultura”.

De dicha definición se desprenden, dos ideas fundamentales. Por un lado entendemos que el maltrato es un comportamiento violento que causa un daño físico o moral, y por otro, que el maltrato lo ejercen los seres humanos contra otros seres humanos, y además, pueden emplearlo también contra animales y objetos.

 

¿Qué aspectos deben considerarse al hablar de maltrato infantil?

 Podemos definir maltrato infantil como cualquier acción u omisión, no accidental, por parte de los padres o cuidadores que compromete la satisfacción de las necesidades básicas del menor. Además cuando hacemos referencia al maltrato infantil, debemos tener en cuenta que existen varios tipos del mismo, con sus correspondientes aspectos, los cuales debemos tener en cuenta.

 

maltrato infantil

Maltrato infantil

Entre otros, son interesantes destacar:

 

  • Maltrato físico infantil: “Cualquier acción no accidental por parte de los padres o tutores que provoque daño físico o enfermedad en el niño o le coloque en grave riesgo de padecerlo”. En este sentido, existen una serie de indicadores físicos que presuponen la existencia de dicho maltrato. Tales como magulladuras, moratones, quemaduras, fracturas, torceduras, heridas o lesiones entre otras.

 

  • Maltrato psíquico infantil: “Hostilidad verbal crónica en forma de insulto, desprecio, crítica o amenaza de abandono, y constante bloqueo de las iniciativas de interacción infantiles por parte de cualquier miembro adulto del grupo familiar”. Las conductas típicas que comprende son el rechazo (comportamiento de abandono hacía el niño por parte de los padres o tutores), aterrar al niño (a través de amenazas), aislamiento y violencia doméstica (violencia entre los padres en presencia del niño).

 

  • Negligencia física infantil: “Las necesidades físicas básicas del niño no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo que convive con el niño”. Los aspectos que indican su existencia pueden ser una alimentación inadecuada, vestuario inapropiado para las características del momento, mala higiene, ausencia de atención médica, falta de supervisión al niño o inasistencia al colegio de forma repetida e injustificada.

 

  • Negligencia emocional infantil:Falta persistente de respuesta a las señales, expresiones emocionales y conductas procuradoras de proximidad e interacción iniciadas por el niño, y falta de iniciativa de interacción y contacto, por parte de una figura a adulta estable”. Puede apreciarse a raíz de ciertas conductas típicas tales como la falta de disponibilidad de los padres hacia el niño, esto es, ignoran a su hijo, o el rechazo de los padres de aceptar la ayuda de expertos como puede ser la visita a un psicólogo.

 

  • Abuso sexual infantil: Cualquier clase de contacto sexual de un adulto con un niño, donde el primero posee una posición de poder o autoridad sobre e/ niño”. Al hablar de abuso podemos hacer referencia al incesto, la violación, abuso sexual con contacto o sin contacto físico, en función de las características que nos encontremos.

 

  • Explotación laboral infantil:Los padres o tutores asignan al niño con carácter obligatorio la realización continuada de trabajos que:
    • exceden los límites de lo habitual
    • deberían ser realizados por a adultos
    • interfieren de manera clara en las actividades y necesidades sociales y/o escolares del niño
    • son asignados al niño con el objetivo fundamental de obtener un beneficio económico o similar para los padres o la estructura familiar”.

 

  • Corrupción infantil:Los adultos promueven o refuerzan en el niño conductas desviadas incapacitándole para experiencias sociales normales. El hogar en el que vive el niño constituye un modelo de vida inadecuado para su normal desarrollo, por contener pautas asociales, delictivas o autodestructivas”. Destacan entre otras; conductas delictivas, tráfico o consumo de drogas o comportamientos violentos entre otros.

 

  • Maltrato prenatal infantil: Falta de cuidado por acción u omisión, del cuerpo de la futura madre, o autosuministro de drogas o sustancias que, de una manera consciente o inconsciente, perjudican al feto”. Ya se mediante el descuido de los cuidados de la higiene y alimentación, ausencia o incorrecto control sanitario, consumo de drogas durante el embarazo o malos tratos a la madre durante la gestación.

 

  • Abandono infantil: Delegación total de los padres o tutores del cuidado del niño en otras personas, con desaparición física y desentendimiento completo de la compañía y cuidado del niño”.

 

 

¿Qué actitudes pueden presentar los violentadores de menores?

Algunas de las actitudes que pueden presentar los violentadores de menores son: sensación de no mostrar preocupación por el niño, no asistir apenas a las reuniones del colegio o las citas con los maestros o educadores, no justificar las ausencias de los niños al colegio, sentir al hijo como una propiedad (en el sentido de que piensan equivocadamente que pueden hacer con él lo que quieran), tener dificultades en el matrimonio, evitar que el niño se sociabilice con otros, desatenderlo, posibilidad de que los violentadores abusen de sustancias como el alcohol o las drogas, tendencia a dar explicaciones incongruentes y poco convincentes, resultando ser ilógicas o poco creíbles y rechazado injustificado de cualquier tipo de ayuda hacia sus hijos.

 

¿Qué consecuencias trae al niño el maltrato?

Es conveniente destacar la especial sensibilidad que tienen los niños, y si de por sí el maltrato trae consigo terribles consecuencias para aquellos que lo sufren, para el caso de que la víctima sea un menor, el resultado es aun peor.

 

El maltrato infantil deja principalmente secuelas físicas y psíquicas, desencadenadas directamente por la agresión producida por el abuso físico o sexual. Las físicas pueden ser fácilmente identificables, atendiendo al estado de salud del niño, o percatándonos de la existencia de contusiones, lesiones, hematomas o fracturas al realizar una exploración, o incluso contradicciones entre el cuadro clínico y la versión proporcionada por el niño o su familia.

 

Respecto a los trastornos psíquicos que pueden producirse, podemos enumerar entre otros, los siguientes: aislamiento social, agresividad, consumo de alcohol o drogas, dependencia, ansiedad, desórdenes de conducta alimentaria, problemas de aprendizaje, de concentración y de atención, autoestima baja, cambios de conducta, o incluso conductas destructivas o delictivas, depresión, desobediencia, desajustes emocionales, estrés postraumático, bajas expectativas escolares, hiperactividad, impulsividad, pánico hacia las relaciones con los demás, alteraciones de sueño, suicidio o autolesión.

 

¿Cómo puede prevenirse el maltrato infantil?

 Para la prevención de maltrato infantil es necesario tomar conciencia del problema en toda la estructura de la sociedad, lo cual implica a los poderes públicos, los educadores y por supuesto, los padres. Debemos hacer frente al maltrato, estudiarlo, sensibilizarnos y concienciarnos para posteriormente crear soluciones y difundirlas para evitar el mayor número de casos posible.

Además de tomar conciencia, podemos recurrir a ciertas pautas para prevenirlo o evitarlo:

Entre ellas podemos destacar el fomento a los niños de los valores éticos y morales, debemos controlar las emociones, ser conscientes de la vulnerabilidad con la que se caracterizan los niños, enseñarles la capacidad de empatía, y sobre todo, ser responsable de nuestra manera de actuar frente a ellos, pues los pequeños toman como modelos a seguir los comportamientos de los mayores, por lo que un entorno en donde existe violencia favorece a que los niños copien esas conductas. También es importante proporcionales un buen estado físico, afectivo, emocional, educativo y social.

Debemos procurar que tengan cubiertos todos los derechos posibles, una activa capacidad de escucha, facilitándoles la oportunidad de expresarse y de que se sientan comprendidos y arropados emocionalmente.

En este sentido, tiene gran consideración la Convención sobre los Derechos del niño, firmada en el año 1989 por la Organización de las Naciones Unidas. Es un tratado internacional que recoge los derechos de la infancia y es el primer instrumento jurídicamente vinculante que reconoce a los niños y niñas como agentes sociales y como titulares activos de sus propios derechos.

Necesidades primordiales del ser humano

En primer lugar, hemos establecido la importancia de las necesidades primordiales del ser humano. Todos tenemos nuestras propias necesidades primordiales, aquellas que son imprescindibles y que necesitamos satisfacer para sentirnos plenos y complacidos.

Por lo general, las personas tenemos las mismas necesidades primordiales, puesto que éstas vienen impuestas por la cultura. Las civilizaciones van progresando con el paso del tiempo y van desarrollando estilos de vida que nos obligan a actuar de una forma determinada y a llevar a cabo actividades que hagan que nos sintamos satisfechos. Es decir, con los años se van adquiriendo costumbres por los diferentes grupos sociales hasta tal punto de tener que tener cubiertas esas conductas porque se convierten en algo primordial, y cuando no somos capaces de saciarnos, la satisfacción se convierte automáticamente en insatisfacción, generando en nosotros un sentimiento de malestar. Cabe decir que este sentimiento de malestar en numerosas ocasiones se da porque el ser humano es inconformista por naturaleza.

La evolución de las sociedades

La evolución de las sociedades permite que cada vez podamos obtener más cosas y más situaciones que nos produzcan bienestar, pero no siempre esto es positivo, es cierto que podremos optar a más factores que nos produzcan una mejor calidad de vida, pero ello implica un aumento de nuestras necesidades, y por ende, será más difícil poder satisfacerlas todas.

Aunque nosotros como seres individuales también podemos tener nuestras particulares necesidades, como hemos dicho, lo normal es que vengan establecidas por las costumbres que adopta una sociedad. Por tanto, también varía de la sociedad en la que nos encontremos. Seguramente para los ciudadanos españoles, tener agua en sus casas sea una necesidad primordial que necesiten satisfacer, mientras que para una pequeña tribu africana su realidad sea totalmente distinta.

 

Todo ello deriva en que cuando no somos capaces de saciar nuestras necesidades primordiales, se crea un gran círculo de sentimientos negativos que pueden desencadenar situaciones de violencia derivadas de ese malestar. Y esto es precisamente lo que la sociedad debe evitar. El inconformismo nunca puede derivar en violencia hacia los demás, y en este sentido, es necesaria la interacción humana. Como bien establecía la última diapositiva del tema 4, el fin último de la educación es la salud.

 

Debemos crear hábitos saludables para construir niños sanos, que puedan convertirse así en adultos fuertes capaces de satisfacer sus necesidades y sentirse completos.

Violencia y el maltrato

Fruto del inconformismo al que venimos haciendo referencia surge la violencia y el maltrato, centrándonos en la violencia y el maltrato infantil  que a fin de cuentas es el tema que aborda la asignatura.

 

No cabe duda de que la niñez es la fase más susceptible del ser humano, en primer lugar porque los niños no son capaces de sobrevivir por sí mismos. En segundo lugar, porque ninguno elige venir al mundo, son los padres, es decir, el ser humano en su época adulta, quienes deciden traer vida al mundo.

Normas y estereotipos sociales

Estas dos características hacen que los más pequeños tengan que ser protegidos, y la función de protección está en manos del Estado, quien a través de sus organismos y del poder que le ha sido conferido, puede crear normas y estereotipos sociales encaminados al cuidado y la defensa de los niños. La sociedad tiene la responsabilidad de luchar por sus derechos y prevenir cualquier tipo de daño que se les pueda hacer. Ellos son muy vulnerables y necesitan de otros para hacer valer lo que les es dado de forma innata.

 

Por consiguiente, todos debemos adoptar medidas para prevenir el maltrato infantil. Desde la sociedad y su evolución, a través de la interacción humana, pasando por el Estado y el poder que tiene para crear normas y mecanismos de defensa, hasta el individuo, quien tiene un papel fundamental.

 

Para finalizar, considero importante establecer las ideas básicas que podemos establecer a raíz del estudio de este tema, para prevenir el maltrato infantil. Por un lado, es importante fomentar en los niños valores éticos y morales, para que sean capaces de adquirir unas buenas normas de convivencia e interacción social. Debemos recodar que los niños son personas especialmente vulnerables, frágiles y en ocasiones, son considerados como figuras inanimadas que pertenecen a uno de los progenitores, idea que debemos desechar. El ser humano tiene que aprender y ser capaz de controlar la ira y la agresividad de forma adaptativa y adecuada.

El adulto, modelo a seguir

Además, no hay que olvidar, la importancia de desarrollar  en los niños la capacidad de empatía para que puedan ser capaces de ponerse en el lugar del otro y  comprender que nuestra conducta o actitud puede provocar sufrimiento a otros.  Por otro lado, los adultos somos un modelo a seguir para los menores. Un entorno donde impera la violencia física o psíquica va a favorecer que nuestros niños aprendan esos modelos de conducta y puedan repetirlos, por ello debemos facilitar a los niños un bienestar físico, afectivo, emocional, educativo y social, velar por sus intereses, y ser capaces de tener una buena capacidad de escucha, facilitándoles la oportunidad de expresarse y que así puedan sentirse comprendidos y arropados emocionalmente, permaneciendo siempre atentos a sus necesidades y demandas físicas y afectivas. 

Recordando así, que nuestra sociedad, en general y cada uno de nosotros, en particular debemos proteger y proporcionar a nuestros niños un entorno seguro, afectivo, adaptativo y estructurado. Así, garantizaremos un adecuado desarrollo psicoevolutivo del niño y una infancia feliz

 

María Jesús Barreñada - Are2 AbogadosEste articulo ha sido redactado por Maria Jesus Barreñada Muñoz, perteneciente al despacho ARE-2 Abogados, www:are2abogados.com, en nuestro despacho la primera consulta es gratuita, y además financiamos los procedimientos, por ello si tienen alguna duda en relación con esta materia lo mejor es que contacte con nosotros en los teléfonos 91-5472525, 902-447722, 665508441, o a través del correo are2abogados.com