Plusvalía municipal, cuándo se aplica y quién lo recauda

La Plusvalía Municipal es el impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos de naturaleza urbana.

Es un tributo que aporta más de 2.000 millones a los ayuntamientos.

Se aplica cuando se vende o dona un inmueble.

La Venta de un inmueble y la Plusvalía

Cuando se traspasa un inmueble, la parte que debe abonar el impuesto sobre la Plusvalía, es la parte vendedora.

Herencia o Donación y las Plusvalía

En el caso de una donación, es la persona que recibe el bien quien deberá liquidar el tributo ante el ayuntamiento en el cual se ubique el inmueble.

Los contribuyentes que hereden un inmueble también deberán pasar por la caja del municipio para pagar el impuesto de Plusvalía.

Evolución de la Plusvalía

Hasta hace bien poco, el tributo se aplicaba con independencia de si existe o no un beneficio. Para ser más concretos, por ejemplo, en la época del boom, cuando la inmensa mayoría de las ventas generaban plusvalías, ello no suponía un problema.

Sin embargo, posteriormente, muchos de los contribuyentes que venden un inmueble lo hacen a un precio inferior al que compraron. Es ahí donde surgía el problema, ya que debían tributar por el famoso impuesto llamado Plusvalía.

El Tribunal Constitucional ha dictado una sentencia con fecha 11 de mayo, en la que declara inconstitucionales y nulos determinados artículos de la Ley Reguladora de Haciendas Locales, en relación a la Plusvalía.

Dicha sentencia únicamente se aplica en los supuestos en los que se han producido situaciones en las que no ha existido un incremento de valor en la transmisión.

¿Cómo se calcula el impuesto de Plusvalía?

La base imponible se calcula en función del valor catastral del bien y del tiempo transcurrido en poder de la parte vendedora o del donante o fallecido, en el caso de donaciones y herencias.

Un ejemplo: un contribuyente compró un piso en 2008 y lo vende ahora.

El valor catastral asciende a 150.000 euros.

La tasa de revalorización, que el ayuntamiento determina con ciertos límites, será el resultado de multiplicar 3,5 por los nueve años en los que se ha sido propietario del bien. Esta cifra puede variar en función del municipio.

Ello da como resultado un 31,5% que aplicado al valor catastral de 150.000 euros deja una base imponible de 47.250 euros para el ejemplo propuesto.

Sobre este importe se aplicaría el tipo impositivo, que no puede superar el 30% por ley. Como se ve en este supuesto, la fórmula no tiene en cuenta si el propietario gana o no dinero con la venta.

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