are2crecendemandasEn Are-2 estamos viendo cómo siguen creciendo las demandas por productos bancarios, es decir, acciones para anular contratos de compra de productos de inversión como preferentes y bonos convertibles en acciones. Y podemos asegurar que, dada la jurisprudencia del Supremo, estas demandas por productos bancarios tienen altísimas probabilidades de éxito, por no decir el 100%. Se trata de productos financieros complejos que se vendieron a clientes sin la formación -ni la información- adecuadas por parte de las entidades bancarias cuando, desde 2008, empezaron a necesitar financiarse entre los minoristas ante la crisis de la burbuja inmobiliaria.

Las sentencias del Tribunal Supremo exigen un alto estándar de buena fe y obligan al banco a proporcionar una información muy completa en la comercialización de productos bancarios complejos y específicamente respecto a las preferentes.

Así, la jurisprudencia del Supremo protege a los clientes minoristas que compraron preferentes. Incluso si se trata de personas con formación universitaria y experiencia en las inversiones, porque aun así la entidad bancaria está obligada a dar la misma información sobre la alta rentabilidad que sobre los riesgos.

Son miles las personas afectadas por productos bancarios comercializados sin informar adecuadamente a los clientes. Y junto a las preferentes, uno de estos productos estrella son los bonos o valores convertibles en acciones. También a este respecto crecen las demandas por productos bancarios.

Se trata de un activo financiero de renta fija diferenciado por el hecho de que se liquida en forma de acciones. En otras palabras: es un producto en virtud del cual el cliente le presta al banco un dinero a cambio de una buena rentabilidad… en teoría. Porque aunque la rentabilidad parecía ser buena, el banco devolvía la inversión en forma de acciones y estas acciones de la entidad bancaria estaban sobrevaloradas. Hasta el punto de que, cuando llegaba el momento de cobrar, valían una cuarta parte de lo que podía obtenerse por ella antes de la reciente crisis bancaria.

En otras palabras, parece como si los bancos hubieran querido endosar a sus clientes el coste de su caída en bolsa por la crisis bancaria. Porque a la hora de recuperar el capital prestado se produjeron graves pérdidas para los afectados por bonos.

Y eso no está siendo aceptado por los tribunales, que están dando la razón a los demandantes por la misma razón más arriba citada: los productos bancarios complejos no eran una inversión segura, por más que dieran alta rentabilidad, y por eso debían ser comercializados con un nivel de información que no se proporcionó a los clientes. No es extraño que estén creciendo las demandas por productos bancarios y que tengan éxito, porque tienen razón.

En Are-2 haremos valer sus derechos para recuperar la inversión, nos avalan 23 años de experiencia y un equipo altamente especializado en derecho bancario.