Tipos de Feminismos

Práctica Reflexiva: la paradoja de la igualdad.

En 2008 se declaró a Noruega como el país con mayor igualdad de género, lo que llevó  a preguntarse si realmente existía una verdadera igualdad de género .

 

¿Que es la “paradoja noruega”?

A pesar de que la teoría afirmaba una gran igualdad, lo cierto es que en la práctica las cosas eran muy diferentes. Los trabajos que tradicionalmente habían sido calificados como masculinos, seguían siendo desarrollados principalmente por hombres, y aquellos que habían  sido calificados como femeninos, seguían siendo desarrollados por mujeres, hasta tal punto que un estudio noruego pretendió inculcar la inclusión de mujeres ingenieras y hombres enfermeros, y aunque al principio se obtenían resultados, los efectos se desvanecían a largo plazo. No se habla de discriminación o segregación, se habla simplemente de diferencias. La mayoría considera que las mujeres y los hombres no son iguales, ahora bien, la causa se de esa diferencia es donde radica la controversia. Unos aluden a diferencias biológicas, otros a diferencias socio-culturales.tipos-de-feminismos

Algunos expertos, basándose en sus propios estudios, creen que los hombres y mujeres nacen biológicamente iguales, salvando las diferencias reproductivas o físicas, pero que a medida que van creciendo se van diferenciando por culpa de su entorno familiar y social. Es decir, es la sociedad quien marca la diferencia y establece roles de género. Somos nosotros mismos quienes marcamos la diferencia, porque desde que somos pequeños nos tratan o tratamos de diferente forma a los niños y niñas. Por ejemplo, asociamos el color azul a los niños y el color rosa a las niñas, y por ello, cuando vemos un bebé con una manta rosa automáticamente prejuzgamos, y pensamos que es una niña, porque desde pequeños se diferencian hasta los pequeños detalles. Es más, solemos esperar comportamientos desiguales en función del género. Probablemente veamos raro que un niño quiera dar clases de baile, o una niña quiera jugar al fútbol, porque históricamente se ha establecido que los niños juegan al fútbol y las niñas bailan, y cuando se pretende cambiar ese rol, cuesta que la sociedad lo entienda. Otro ejemplo aparece reflejado en el vídeo, con respecto a los juguetes, los cuales vienen diferenciados, tanto por su fin como por su aspecto. Existen juguetes neutros, pero muchos de ellos están establecidos para niños y niñas, y así los pequeños cuando quieren un juguete, probablemente antes de pensar si un juguete les gusta o no por el hecho de ser un juguete, mirarán antes que sea de niño o niña.

En ese sentido, estos expertos están convencidos de que, de tratarse a todos por igual desde pequeños, todos tendríamos los mismos intereses, con independencia del sexo que tengamos, porque consideran que el ser humano es moldeable y flexible, por lo que es capaz de ser o comportarse en función de cómo le acostumbren o le hagan ser.

Por el contrario, otros expertos están convencidos de que los rasgos biológicos son el detonante principal que marca la diferencia. Las mujeres y los hombres tienen genes diferentes, por lo que nacen desiguales, cuentan con diferencias sexuales y distintos intereses a lo largo de su vida.

 ¿En qué les gustaría trabajar?

Al final, el estudio reveló que la mayoría de las mujeres preferían trabajar con otras personas, de cara al público (maestras, médicas, enfermeras), mientras que la mayoría de los hombres preferían trabajos más técnicos (físicos, ingenieros, informáticos), concluyendo que la diferencia debía de ser biológica, porque de ser cultural los resultados hubieran sido diferentes. Es decir, alegaban que si la cultura es diferente en los países, se podría esperar que los resultados fueran diferentes en función de la cultura recibida, y si embargo, aunque ésta fuera diferente, los resultados eran siempre los mismos, por lo que debía de existir una causa biológica.

Antecedentes biológico:

Un experto decidió someter a un grupo de bebés recién nacidos a un experimento consistente en poner varios juguetes, algunos de ellos neutros, otros masculinos y otros femeninos. Al acabar, consideró que los bebés masculinos pasaban más tiempo observando los juguetes masculinos, mientras que las bebés hacían lo propio con los juguetes femeninos, por lo que entendía que en verdad nacemos diferentes en función de nuestros rasgos biológicos, porque esos bebés con apenas horas o días de vida no podían haber sido influenciados aún por la cultura o tradiciones. Está demostrado que chicos y chicas producen hormonas diferentes, como por ejemplo la testosterona, lo que influye en la forma de ser. Otro estudio argumentaba que las niñas que poseían un mayor grado de testosterona mostraban más interés por los juguetes masculinos que el resto de chicas.

Curiosamente la mayoría de investigadores noruegos coinciden en la idea de que la diferencia es socio-cultural, mientras que los investigadores ingleses o norteamericanos contrariamente, están de acuerdo de que la diferencia es biológica.

El problema está en que, a pesar de todos los estudios realizados, no contamos por desgracia, con demasiadas evidencias que puedan asegurarnos una u otra postura.

Lo que está claro, es que debe de existir alguna diferencia para explicar el porqué tendemos a comportarnos de diferente forma en función del sexo al que pertenezcamos. Es evidente que existe una diferencia biológica en cuanto que nacemos diferenciados, aunque la mayoría de esas diferencias sean en su mayoría reproductivas, pero eso no tiene porqué significar automáticamente comportamientos o conductas diferentes.

Respecto al ámbito socio-cultural:

Lo cierto es que parece que hay mayor evidencia, si tenemos en cuenta que realmente sigue existiendo una mentalidad separatista y diferenciada. Desde que nacemos, la sociedad nos condiciona en función del sexo al que pertenezcamos, y en el fondo, nos enseñan aquello que podemos ser o no ser, hacer o no hacer, aunque sea de forma indirecta. Nacemos, y vamos adquiriendo roles, en cierta manera, nos educan a ser chicos o a ser chicas, nos inculcan la forma de actuar, y al final, cuando somos adultos, vivimos y actuamos en función de todo aquello que nos enseñan de pequeños. Por ello, considero que la influencia cultural tiene muchísimo que ver en nuestra forma de pensar, independientemente de que además, puedan existir rasgos diferenciados a raíz de nuestras características biológicas.

Además, lo realmente importante es construir una sociedad en la cual las personas, con independencia del género, puedan creerse lo suficientemente iguales y libres como para decidir por sí mismos que quieren o no quieren ser y hacer, y no se vean condicionados por el hecho de tener uno u otro sexo. Deberíamos intentar no ser tan sexistas, y no marcar desde la infancia comportamientos diferenciados, porque así damos pie a poder ser aquello que queramos de adultos, evitando perjuicios o ataduras.

Este articulo ha sido redactado por Maria Jesus Barreñada Muñoz, perteneciente al despacho ARE-2 Abogados, www:are2abogados.com, en nuestro despacho la primera consulta es gratuita, y además financiamos los procedimientos, por ello si tienen alguna duda en relación con esta materia lo mejor es que contacte con nosotros en los teléfonos 91-5472525, 902-447722, 665508441, o a través del correo are2abogados.com